Me gusta el cine not made in Hollywood. Tengo disfrutado mucho con películas de Jim Jarmusch o de los hermanos Cohen, y de cuando en cuando veo cosas hechas en Europa que me atraen especialmente. No quiero decir que sea un fanático del cine underground, sencillamente me gustan determinadas películas europeas concebidas con criterios de calidad sin caer en la pedantería.
Este fin de semana he visto This is England, hecha en Inglaterra, como se puede suponer. Es una más de la larga serie de pelís inglesas con trasfondo social que tanto se han prodigado últimamente, diría que casi hasta el exceso. Me gustó.
Me agradaron las imágenes del comienzo, tan bien elegidas, y las del final, igualmente relevantes para la historia. Aprecio el hecho de que la banda sonora es prácticamente inexistente salvo por escenas muy concretas que coinciden casi siempre con la presentación de imágenes de archivo, y en el resto es tan adecuada que ni te das cuenta de que está ahí.
Los personajes me resultaron todos muy atractivos, desde el niño protagonista hasta el último matón de repertorio, pasando por la madre jipiosa del rapaz con sus gafas de época o cada uno de los skinheads. Por cierto, qué bien huye de los estereotipos, cada uno tiene sus razones para hacer lo que hace, y ninguno (NINGUNO) es el descerebrado que la literatura al uso nos haría creer.
Y me gustaron el argumento y el tratamiento del tema. Los americanos y los europeos se distinguen por el tratamiento de los temas en cine y novela. No es concebible una novela americana cien por cien naturalista; sencillamente no está en los genes USA. De la misma forma resulta muy difícil abordar el tema social desde la perspectiva norteamericana, porque o hacen panfletos o se quedan en lo individual. En mi opinión, cuando los americanos hacen una película sobre los estratos más bajos de la sociedad, suelen caer en el panfleto o todavía peor, en la complacencia: qué buenos somos, este ambientillo en que vivimos es la América real, nos tratan como escoria pero somos la sal de la tierra. Prácticamente costumbristas, a lo West Side Story.
En Europa las cosas se ven de manera distinta (muchos siglos desde la novela picaresca, supongo). Inglaterra y España tienen algo en común en su forma de ver las cosas: cuando se cuenta algo que no gusta se muestra con rabia. No conozco tan bien el cine inglés como para generalizar, pero sobre el español puedo decir que esa rabia se vuelve panfleto bastante a menudo (excepciones: las magistrales Los santos inocentes o Pascual Duarte, que no pueden convertirse en panfletos por su propia brutalidad). This is England es una película contada con rabia (rabia inglesa, que está bañada en flema).
El lenguaje es muy fuerte -nada que no se oiga en cualquier bar de adolescentes- pero se asemeja a un bombardeo de hora y media. Los planos son casi todos en picado. La acción transcurre en una gran ciudad, pero no hay paisajes grandiosos. En las calles se ve, como mucho, hasta el primer piso. Los personajes son individuales, pero representan a su generación y son reconocibles.
El final (que no voy a contar) me sorprendió, porque me parecía imposible que un inglés lo pudiera firmar, con tanta Merry England y tantas leches. Pero ahí está, y es contundente en su simplicidad.
Os recomiendo This is England, si aún no la habéis visto.
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Otra de críticas paralelas. Parece que estoy orientando este blog a hablar de cine (yo que no soy cinéfilo en absoluto), y además vuelvo a tocar el tema de Alemania, en este caso en relación con la Segunda guerra Mundial y el horror del holocausto nazi. Cosas que pasan.
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