Ayer estuve viendo la película La vida de los otros, y anteayer Goodbye Lenin!, dos filmes que tratan de manera muy diferente las vicisitudes de vivir en la antigua DDR. Goodbye Lenin! es una comedia con tintes dramáticos, mientras que La vida de los otros es un drama muy intenso y bien llevado. Algunos de los sucesos de ambas pelis se solapan (la caída del Muro, la unificación de Alemania…), por lo que resulta fácil imaginarse a los personajes de una y otra cruzándose por las calles de Berlín Este sin conocerse.

Aunque, como he dicho arriba, el enfoque es diferente, tienen elementos comunes que me las hacen particularmente interesantes. En Goodbye Lenin! un hijo se mete en un lío considerable para tratar de aliviarle a su madre el sufrimiento por la descomposición de todo lo que le resulta querido; en La vida de los otros vemos las filigranas que tiene que hacer el protagonista miembro de la Stasi cuando debe tomar partido. La primera es una decisión filial, de derecho natural, casi lógica. La segunda entra en el plano de lo moral, y por lo tanto más atractiva desde un punto de vista artístico.
Me ha gustado de La vida de los otros el mostar que, pese a todas las dificultades de lidiar con un régimen autoritario e injusto, hubo gente que se atrevió a actuar de acuerdo con sus convicciones morales, jugándose la vida o, cuando menos, su carrera. En este sentido, la historia de la novia del director teatral es un trasunto de lo que seguramente haríamos cualquiera de nosotros “los de a pie”. Pero también el policía es un hombre de a pie, lo cual nos da la verdadera dimensión de sus acciones. Acertado título el de la novela que le dedica el autor, Sonata para un hombre bueno; es como la maza del juez al final del juicio.

Curiosamente, en Goodbye Lenin! también hay un personaje influyente en la DDR que debe reajustar su posición social con la unificación (el cosmonauta reconvertido en taxista). Y curiosamente, también es presentado desde una óptica positiva. Estamos ante dos películas que exaltan la bondad de las personas en una sociedad donde resulta muy difícil elegir el buen camino, y éste es un tema recurrente en el cine alemán de los últimos años (vid. El Cielo sobre Berlín, por ejemplo). Qué diferencia con el cine de Hollywood, termino.